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Marta RoblesLa Razón |
«Los referentes no pueden pretender jamás convertirse en autoridad absoluta»
«Su primer mensaje (y sin duda el principal) es el amor al prójimo, la compasión, el ponerse en el lugar del otro... »
«No pretendamos que Bad Bunny nos arregle las contradicciones; tampoco que sea “sublime sin interrupción”»
«El mundo, en cualquier lugar, oculta en sus oscuras trastiendas historias de mujeres sometidas, alquiladas y empujadas a la calle»
Más que en la corrupción, el peligro reside en el cinismo colectivo, en pensar que nada merece la pena y en ceder el espacio público a quienes...
«El monstruo no siempre es alguien cruel; a veces solo es quien es incapaz de sentir el dolor de otro ser humano»
«En la política, ese terreno donde el carisma se mezcla con el BOE, encontramos ejemplos fascinantes»
«La estupidez no se cura con educación, sino con coraje. La pregunta es ¿Lo tenemos ustedes y yo?»
«Más allá de las ventas, ese respirar el amor por los libros y la lectura, sentirlo en el aire y compartirlo, supone un auténtico regalo»
«¿Su nueva identidad evitaría la prevención y le facilitaría volver a matar ya no como asesino sino como asesina?»
«Dos vidas que sostener con dos sueldos que apenas daban para una. El amor puede romperse, pero la hipoteca sigue intacta»
«El precio de esa ilusión es alto: convierte el envejecimiento en fracaso personal»
«La primera mujer como arzobispa de Canterbury desafía la idea de que el poder espiritual sea patrimonio del hombre»
«¿Y si se hiciera público que Edison fue un maltratador, apagarían la luz del mundo?»
«Dichoso él, que no tiene nada que hacer», me dice. «Dichoso él, sí, que sabe parar, mirar y pensar…», respondo yo
«Sea cual sea la guerra y los motivos que la desencadenen, el arte siempre será un puente para la paz»
«No había fisuras...O eso creía. Siempre las hay en el amor; y el capo, como todos los seres humanos, quería amar»
«Nos provoca pánico cruzarnos con un encapuchado en una calle oscura…, pero los malos cotidianos actúan a cara descubierta»
«Bud Bunny ha invertido los elementos y ha transformado el espectáculo en poder»