Adiós…
Te fuiste y, como me dejaste tan pensativo, qué frágil es la vida.
Nos levantamos cada mañana convencidos de que habrá un mañana. Hacemos planes para la próxima semana, para las próximas vacaciones, para cuando tengamos más tiempo, más dinero o menos preocupaciones. Vivimos instalados en la ilusión de que la vida nos debe otro día.
Pero no es así. La vida no promete nada.
Hay personas con las que hablamos hoy sin imaginar que esa será la última conversación. Hay abrazos que damos sin saber que son despedidas. Hay mensajes que dejamos para después, llamadas que aplazamos y palabras que guardamos porque creemos que tendremos otra oportunidad.
Y a veces esa oportunidad nunca........
