El tiempo detenido
Playa de Los Urrutias al atardecer / Juan Ballester
Es verdad que acabo de terminar mi septuagésimo tercer veraneo en la playa de Los Urrutias y, queramos o no, el hábito hace al monje. Pero lo cierto es que, con cada año que pasa, estoy más convencido de que un lugar como ese no debe de distar demasiado del ansiado y soñado Paraíso Terrenal.
Hace unos días, las circunstancias personales hicieron que tuviera que atravesar de cabo —de Palos— a rabo la Manga del Mar Menor, algo que hacía bastante tiempo que no hacía. Pues bien, creo que el horror que me produjo este último encuentro con aquel lugar será difícil de olvidar: cientos de miles de personas —eso sí,........
