Alta traición
Silvana Estrada en La Mar de Músicas. / PSVFOTO
Llevamos semanas sufriendo una ola de calor que ya no es meteorología; es hostilidad climática. Para que luego vengan los del gorrito de papel de plata en la cabeza diciendo que en verano hace calor. Es como si alguien hubiera abierto la puerta de un horno gigante y nos hubiera empujado dentro. Ducharse es inútil y a la vez la ducha se ha convertido en el único lugar amable donde encontrar algo de felicidad efímera. Un instante después el cuerpo comienza a sudar, un sudor de esos que no dignifica. Pero la cosa empeora; a esta ola de calor perpetua hay que añadirle la humedad, ese ente invisible que lo impregna todo y te abraza susurrándote al oído que se queda contigo. Unos minutos después tienes la ropa pegada a la piel, las gotas de sudor recorren tu cuerpo y qué decir del estado indomable del pelo... En este ecosistema de sauna permanente, el concepto de........
