Censo de causas
Regresé a Cali después del terremoto.
No estuve aquí cuando la tierra se movió ni durante las horas más duras. Sería injusto afirmar que viví el miedo y la incertidumbre de miles de caleños.
Pero regresé y produce una profunda tristeza ver edificios agrietados, apartamentos desocupados y familias que aún no saben qué ocurrirá con el patrimonio construido durante toda una vida. Detrás de muchas puertas cerradas también hay consultorios, restaurantes, comercios y pequeños emprendimientos.
Las cifras dimensionan la tragedia. Al 30 de agosto, la Alcaldía reportaba 46.798 familias evaluadas y 32.882 reportadas en el Registro Único de Damnificados. Además, se habían realizado diagnósticos especializados a 1335 edificaciones, de las cuales 610 fueron clasificadas como no habitables.
El impacto económico también comienza a aparecer. En apenas 3,2 kilómetros cuadrados de las comunas 17 y 19 existen 5289 unidades productivas. Entre las 215 empresas reportantes en el Censo Único de Afectaciones al 24 de agosto, el 78,6 % señalaba una afectación grave o crítica y el 47,5 % no podía operar.
Pero después de contar los daños viene una pregunta más difícil: ¿por qué ocurrieron?
Cali tiene edificaciones de distintas épocas, construidas bajo normas........
