Ayuso: memorias de una mujer en llamas
Siempre es una excelente noticia que un dirigente del PP publique un libro de memorias, ya que se trata de gente muy olvidadiza. No me acuerdo, no me consta, ni puñetera idea tengo, a mí qué me cuenta, son las respuestas que a menudo obtienen los magistrados capaces de conseguir el milagro de sentar a uno de sus prebostes en el banquillo. Esta epidemia de amnesia generalizada suele remitir según el preboste sale de los juzgados y se atiza un lingotazo en el bar de enfrente: el alcohol ayuda mucho a soltar las meninges. Entonces, un día cualquiera, un editor avispado piensa (es un decir) que los lectores podrían pirrarse por un volumen impreso con la jeta de uno de estos pistoleros de la política y les tienta con una oferta, creyendo de buena fe que todos ellos son Churchill. Hay que imaginar a estos churchilles sentados frente al tribunal de sus propios recuerdos, chupando bien fuerte un bolígrafo y pintando a ratos en el folio un payaso.
Payasos dibujados aparte, “en qué estaría yo pensando” suele ser el resultado de estos esfuerzos ginecológicos, así que lo habitual es que el Churchill del Caprabo acabe llamando a un negro que le solucione la papeleta. A veces el negro pone por escrito parte de sus propios recuerdos o directamente se los inventa, lo que tampoco importa mucho si uno piensa que algunos de esos libros llevan títulos tan arriesgados como Una España mejor (Mariano Rajoy), Sin complejos (Esperanza Aguirre) o La política apasionada (Celia........
