Caicedo, y la cara oscura de su poder
Una niña de ocho años no debería aparecer nunca en una historia de poder. Menos en una historia en la que el hombre poderoso es señalado de haberla violado.
Si estas denuncias se prueban, Colombia no estaría frente a otro escándalo político ni frente a otra pelea de adversarios. Estaríamos frente a algo mucho más oscuro: un hombre que habría utilizado su poder, influencia y miedo para hacerle daño a una niña… o, quizá, a varias.
Y quiero decirlo desde el comienzo para no ser tergiversada: Caicedo tendrá derecho a defenderse y a que sean los jueces quienes determinen su responsabilidad. Una denuncia no es una sentencia y una columna no es un tribunal. Pero tampoco voy a esconder mi indignación detrás de esa frase. Porque como periodista he tenido acceso a parte de las pruebas y, como mamá, hay cosas que simplemente no puedo........
