Después de 27 años, ¿qué NO hemos aprendido?
Vi en Instagram un post sobre un nuevo programa de Venezolana de Televisión Noches con Silva conducido por Henrys Silva. Hasta ahí, cada quien verá lo que quiera ver y escuchará lo que quiera escuchar.
Lo que me llamó la atención -y me dio mucha rabia- fue el comentario de una persona que, al referirse al público que asistía al programa, escribió: “Ahí está la zambería”.
Le respondí algo muy sencillo: ¿Qué tienen de malo los zambos? ¿Cuál es, según él, el dilema con ellos? Porque ese, precisamente, es uno de los problemas que después de 27 años de sufrimiento seguimos sin resolver.
Durante mucho tiempo nos contamos a nosotros mismos que los venezolanos no éramos racistas ni clasistas. Que aquí todos éramos iguales. Que el mestizaje nos había vacunado contra esos prejuicios. Pero quizás nos lo creímos demasiado, porque sí éramos clasistas y sí hemos sido racistas, aunque nos incomode reconocerlo.
En Venezuela, como en cualquier sociedad, hemos tenido prejuicios de clase, de color de piel, de apellido, de origen, de educación y hasta de acento. Los hemos disimulado detrás del humor, de la familiaridad y de esa costumbre tan nuestra de tratarnos de “negro”, “catire”,........
