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‘Coyote vs. Acme’: invocar la vida, no reproducirla

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20.09.2026

Opinión ‘Coyote vs. Acme’: invocar la vida, no reproducirla

@reinohueco @reinohueco.bsky.social

@diegos_lgado @diegosalgado.bsky.social

Al espectador con un mínimo de memoria cinéfila le resultará difícil ver Coyote vs. Acme sin pensar en el título más influyente jamás producido en base a la combinación en sus imágenes de actores y animación: ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988). La película de Dave Green que se estrena estos días en nuestro país está muy lejos de provocar el asombro tecnológico y expresivo que todavía hoy suscita la de Robert Zemeckis, pero una y otra tienen puntos en común: en ambas, personajes clásicos de la animación adquieren vida propia en nuestra realidad tangible; ambas desarrollan una intriga marcada al mismo tiempo por los tropos del noir y del slapstick surrealista; y en ambas se nos ofrece una diatriba contra las lógicas del capitalismo.

Recordemos que, en ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, el detective privado Eddie Valiant (Bob Hoskins) desarticulaba una trama criminal que se proponía —en una realidad alternativa a la nuestra fechada en 1947— cancelar el transporte público de Los Ángeles, desmantelar la barriada segregada de la ciudad donde vivían los toons o personajes de dibujos animados, y construir en su lugar una autopista decisiva para reformular el tejido urbano como parte de una red suburbana de consumo cifrada por el siniestro Juez Doom (Chris Lloyd) en “gasolineras, moteles, restaurantes de comida rápida, tiendas de neumáticos, concesionarios de automóviles y tantas vallas publicitarias como alcance la vista”.

¿Quién engañó a Roger Rabbit? no hacía otra cosa que fabular con la transformación auténtica de la ciudad moderna a lo largo de la segunda mitad del siglo XX en lo que J.G. Ballard sintetizó como “islas de cemento, paisajes hipercontrolados, tiempos suspendidos entre el tedio y el uso de la tarjeta de crédito (...) el reino de lo anodino”. Para ello, Zemeckis recurrió con........

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