menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

No permitamos que usen al Valle

9 0
07.07.2026

Hay momentos en la historia de un país en que la responsabilidad exige levantar la voz, no para sembrar miedo, sino para advertir sobre riesgos reales y actuar antes de que sea tarde. Colombia atraviesa uno de esos momentos. Las elecciones terminaron, la democracia prevaleció y hubo alternancia en el poder. Pero el riesgo para nuestra institucionalidad no desapareció: apenas comienza una nueva etapa.

Muchos advertimos durante la campaña lo que estaba en juego. Entonces parecía exagerado decir que podrían ser las últimas elecciones democráticas en Colombia; hoy, a la luz de los hechos, no lo era: si hubieran ganado cuatro años más, habría sido extremadamente difícil sacarlos del poder. Incluso después de perder, el petrismo parece transitar de la disputa electoral al desconocimiento institucional y la movilización permanente. Desde antes de las elecciones construyeron una narrativa de fraude: cuestionaron la primera vuelta y solo la reconocieron por el costo electoral de no hacerlo; con la Asamblea Constituyente hicieron lo mismo, hasta que el rechazo ciudadano los obligó a callar. En segunda vuelta se repitió el patrón, agravado: por primera vez en nuestra historia reciente, un presidente en ejercicio y el candidato derrotado se negaron a reconocer el preconteo y sembraron dudas sobre el escrutinio. Aceptaron el resultado formal, pero........

© El País