Aprendiendo a desaparecer
Existe una sensación con la que muchas mujeres estamos familiarizadas, pero poco verbalizamos. Ni la edad, ni los logros o los años recorridos nos impiden sentirla. A veces aparece en medio de una conversación o frente al espejo y nos susurra, implacablemente: “Hazte pequeña; deja de ocupar tanto espacio”. Y así es como empezamos a encoger nuestra inmensidad.
En muchas conversaciones con otras mujeres y conmigo misma he descubierto que ese sentimiento no es una excepción; es casi un idioma compartido. Sentimos la necesidad de desaparecer un poco, de disminuir, de pedir o molestar menos, porque tal vez eso fue exactamente lo que........
