Rostros del inminente destino
No hay temporada dorada para todos. Lo sorprendente del verano es que permite coexistir realidades distintas de extremo a extremo. En un lugar, puede que el sol sea refugio de alegrías con envoltura húmeda de sal pero en la misma ciudad, el calor sofocante asfixia con la dureza del pavimento tanto como la lluvia es música para los privilegiados mientras hay inundación y caos para los capitalinos.
Así se siente saber que las mujeres a las que estimamos enfrentan dificultades de salud. El mismo cuerpo que siente placer puede modificarse sin que dejemos de ser nosotras mismas. Habitar nuestros cuerpos nos brinda una experiencia única, la de tener lo que tenemos y sentir como sentimos. Nuestras formas, nuestro punto de gravedad y hasta la estética que acostumbramos vestir.
A una amiga de la familia le han tenido que realizar un proceso de mastectomía. Sus hábitos de vida han sido impecables. No fuma, toma vitaminas, se ejercita........
