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Ni perdón ni olvido

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18.07.2026

Hace bien el presidente De La Espriella, elegido por el pueblo, en eliminar el cargo del fútil comisionado para la paz y no renovar la costosa, prescindible y burocratizada Misión de Verificación de la ONU, creada a rebufo de la PazSantos.

Su periodo finaliza en octubre y sería preferible fortalecer una Defensoría del Pueblo independiente y despolitizada, más apegada a las regiones, que financiar con fondos públicos un ente internacional de escasa utilidad. Cuenta con demasiados funcionarios de altos vuelos, dedicados, con contadas excepciones, a elaborar informes que terminan engavetados y poco sirven para solucionar problemas enquistados.

Por desgracia, la ONU –fundada con fines nobles y aún necesaria en este convulso mundo, así no pacifique ningún conflicto– derivó en un fortín burocrático de politiqueros de medio planeta y en una puerta giratoria que ha servido, por ejemplo, a Michelle Bachelet para ocupar un cargo cada vez que dejaba el gobierno. Ni qué decir del secretario general, un mediocre presidente portugués, con menos carisma que Cepeda y nulos resultados.

El nuevo canciller, que trabajó en varios países que sí requieren la intervención del organismo creado en 1945, conoce mejor que nadie la veracidad de lo expuesto. Lo concluyeron diferentes investigaciones y lo he constatado tanto en Colombia como en otras naciones.

“De Abelardo hasta........

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