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Las prostitutas de Bilbao que salieron a la calle para poder salir a la calle

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18.09.2026

El 30 de diciembre de 1902, el barrio bilbaíno de San Francisco estaba especialmente calentito. Medio centenar de mujeres, según la prensa de la época, hacían oídos sordos a las recomendaciones de Federico Momeñe, el médico del servicio municipal de Higiene Especial de la ciudad. Callar y callar ya no era una opción y salieron, envalentonadas, del sanatorio: "¡Viva la libertad!" y "¡Abajo los agentes de vigilancia!", gritaban. Sus vecinas las jalean desde ventanas y balcones. Los y las chavalas del barrio gritaban también aunque, probablemente, sin saber bien por qué. ¿Qué querían? Llegar al Ayuntamiento, hablar con el alcalde, poner punto y final a una nueva restricción que no estaban dispuestas a aceptar. Entonces, el alcalde era Pedro Bilbao Arrola, que tenía el mejor apellido que se puede tener para ser el alcalde de la ciudad.

Llegaron al Ayuntamiento, vaya que sí. El alcalde las escuchó y les prometió hablar con el gobernador civil cuando regresara a Bilbao, pero solo llegaron ocho de ellas. El resto fueron disueltas antes y, catorce, detenidas. La cosa era seria: una orden gubernativa había prohibido que las "mujeres de vida licenciosa" salieran de sus domicilios hasta la una de la madrugada. La restricción, según El Noticiero Bilbaíno, se aplicaba con tal rigor que incluso las criadas de aquellas casas eran detenidas cuando salían a hacer la compra.

La ciudad ardía en cambios y en desigualdades: la industrialización, inmigración, desigualdad, hacinamiento y una fuerte concentración de población obrera en Bilbao la Vieja, San Francisco y los llamados barrios altos. En esa zona se concentraban........

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