Las ideas que ahora parecen de sentido común
No me gusta opinar de eso que llamamos actualidad. Opiniones tengo, claro. Demasiadas, seguramente. De hecho, tengo un garito y a veces parezco camarera, así que podéis imaginar cuántas opiniones sin mucho fundamento vierto y escucho al día. Lo que no tengo son opiniones inmediatas con enjundia. Necesito que la actualidad deje de serlo un poco para poder articular algo sensato. Supongo que por eso me gustan tanto las viejas historias.
La crisis humanitaria que se está viviendo en Ceuta —seguro que sabéis de qué hablo— lo está inundando todo estos días. Leo noticias, me enveneno con la tele, me fascino con la radio, intento entender qué está pasando y, más allá de lo básico, no sé muy bien qué decir. Lo básico es bastante básico: en Ceuta hay personas viviendo en condiciones insoportables y sus derechos humanos tienen que estar garantizados con urgencia.
Pero el miércoles hubo varias movilizaciones en Bilbao y en una de ellas una mujer llevaba una pancarta que decía: "¿Y por qué a mí me multan si pongo una tienda en la playa?". Me dieron ganas de vomitar e hice lo que hacemos ahora cuando algo nos provoca ganas de potar: abrí Instagram.
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Escribí dos........
