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¿Somos inviables?

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13.07.2026

Bolivia atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia económica. El agotamiento del gas nos ha colocado frente a una realidad que durante años hemos preferido ignorar. Sin energía suficiente, importando diésel, gasolina e incluso gas para abastecer el mercado interno, el país se aproxima peligrosamente a una situación de inviabilidad económica.

Sin embargo, el problema no comenzó con el agotamiento del gas. Ese es apenas el desenlace. La verdadera tragedia es mucho más profunda. Bolivia no es pobre porque le falten recursos naturales; es pobre porque ha administrado mal cada uno de sus ciclos de riqueza.

La historia económica del país parece condenada a repetirse. Cambian los recursos naturales, cambian las élites que controlan el Estado, cambian los discursos políticos. Lo único que permanece inalterable es el resultado: cada ciclo de abundancia termina dejando al país prácticamente en el mismo lugar.

Con frecuencia se afirma que Bolivia es víctima de la llamada "maldición de los recursos naturales". No comparto plenamente esa tesis. El problema no han sido nuestros recursos. El verdadero problema ha sido quienes los administraron. Más que la maldición de las materias primas, Bolivia ha padecido la maldición de sus élites.

La primera gran experiencia fue la plata y, posteriormente, el estaño durante el ciclo oligárquico minero-feudal (1825-1952). El auge minero generó fortunas extraordinarias que quedaron........

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