Culpa del otro
Hay silencios que terminan siendo más elocuentes que cualquier discurso.
En Ceuta han muerto decenas de personas intentando llegar a España. Hombres, mujeres, seres humanos. Una tragedia de una magnitud que debería haber provocado conmoción, explicaciones y, sobre todo, responsabilidades. Pero aquí parece que la indignación también depende del color político de las víctimas.
¿Dónde están las lágrimas? ¿Dónde los minutos de silencio? ¿Dónde las declaraciones solemnes de quienes nos sermonean continuamente sobre derechos humanos?
Pedro Sánchez calla. Fernando Grande-Marlaska administra las cifras. Y el Gobierno parece haber encontrado, una vez más, la fórmula........
