Energía sin amos: ¿quién es el dueño de la luz?
En el recibo de la luz figura nuestro nombre, pero no figura quién manda. Pagamos cada mes por una energía cuyo origen, cuyo precio y cuyo destino se deciden en otra parte, y hemos aprendido a vivir con eso como si fuera natural. No lo es. La forma en que una sociedad produce y distribuye su energía condiciona, en gran medida, su economía, su política y su cultura. Y hay una regla sencilla que lo resume: energía concentrada, gente obedeciendo; energía distribuida, gente decidiendo.
Durante dos siglos construimos el mundo sobre lo que podíamos quemar, y el carbón, el gas y el petróleo salen de lugares concretos: una mina, un pozo, un puerto. Quien controla esos puntos controla a todos los demás, porque toda la energía tiene que pasar por ahí. El Sol es otra cosa. Nadie lo posee en su origen y su luz cae cada día sobre techos, balcones y campos. Eso abre una posibilidad histórica, pero no una garantía. Un panel solar no es emancipador por sí mismo: en manos de una........
