Proletariado mundial y utopía concreta
El texto de Miquel Amorós sobre el «anarquismo práctico» y la «utopía concreta» parte de una cuestión que merece ser discutida: qué hacer cuando la revolución parece lejana, el viejo movimiento obrero ha sufrido derrotas históricas y, al mismo tiempo, se agravan la crisis social y la destrucción ecológica.
La respuesta de Amorós tiene aspectos importantes. Su rechazo del parlamentarismo, del productivismo y del crecimiento ilimitado, así como su defensa de la autonomía, la cooperación y la capacidad de afrontar desde ahora las necesidades de la vida cotidiana, constituyen elementos que no deberían ser desdeñados. El problema aparece cuando la crisis del antiguo movimiento obrero se interpreta como desaparición del proletariado y cuando las experiencias comunitarias pasan a ocupar el lugar de una perspectiva revolucionaria general.
La transformación del capitalismo obliga, ciertamente, a revisar la imagen tradicional del proletariado. Pero eso no significa que haya desaparecido.
Un proletariado que se ha mundializado
El proletariado no puede identificarse con la figura del obrero industrial estable, concentrado en una gran fábrica europea. Esa figura tuvo una importancia decisiva, pero nunca agotó la realidad de la clase trabajadora.
Durante las últimas décadas, la producción se ha desplazado hacia distintas regiones del mundo, las cadenas productivas se han internacionalizado y el trabajo se ha fragmentado. Millones de trabajadores han pasado de la agricultura a la industria y los servicios, mientras otros millones han abandonado sus países y regiones de origen para buscar trabajo en otros lugares.
Las migraciones de trabajadores no constituyen un fenómeno ajeno a la cuestión de clase. Son una de las expresiones de la formación de un mercado mundial de fuerza de trabajo. El capital puede desplazar mercancías, inversiones y centros de producción a escala internacional, mientras millones de trabajadores atraviesan fronteras sometidos a una legislación que los hace particularmente vulnerables.
Trabajadores migrantes encuentran empleo en la agricultura, la construcción, la hostelería, los cuidados, la logística, el transporte y la industria. Con frecuencia reciben salarios inferiores, sufren una mayor precariedad y carecen de la misma protección jurídica que los trabajadores nacionales.
Todo ello no demuestra la desaparición del proletariado, sino su transformación y mundialización.
La clase trabajadora actual es más heterogénea, está más fragmentada y resulta más difícil de organizar. Pero precisamente esa fragmentación es uno de los problemas que........
