La guerra del arroz: Europa ante el fracaso de su modelo alimentario
Opinión La guerra del arroz: Europa ante el fracaso de su modelo alimentario
Director de Justicia Alimentaria
Hay momentos en los que una crisis sectorial deja de serlo para convertirse en una señal estructural. El arroz europeo empieza a ocupar ese lugar incómodo desde el que se revelan las contradicciones profundas del modelo agroalimentario dominante. Lo que hoy aparece como un conflicto comercial —importaciones descontroladas, precios hundidos en los lineales, productores asfixiados— es, en realidad, la manifestación concreta de una arquitectura política que ha priorizado durante décadas la apertura de mercados por encima de la estabilidad productiva y la seguridad alimentaria.
El reciente respaldo del Consejo de Agricultura de la Unión Europea a la iniciativa italiana para reforzar las cláusulas de salvaguarda en el arroz debe entenderse en ese contexto. No es tanto una medida técnica como el reconocimiento implícito de un fracaso: confiar en que la liberalización comercial, sin mecanismos de corrección eficaces, podría sostener por sí sola el equilibrio entre producción, precios y abastecimiento. Cuando los propios Estados miembro reclaman herramientas de protección frente a las importaciones, lo que está en juego no es un cultivo concreto, sino la viabilidad de un modelo.
Para entender la profundidad del problema no hace falta mirar únicamente a Bruselas. Basta observar lo que ocurre en los arrozales españoles. Según datos del Ministerio de Agricultura, España cuenta con unas 110.000 hectáreas de arroz, con una producción que ronda entre las 700.000 y 800.000 toneladas anuales, concentradas principalmente en Andalucía, Extremadura y la Comunitat Valenciana. Este cultivo es altamente estratégico: no solo por su peso económico, sino por su papel en la gestión de ecosistemas clave como la Albufera o las marismas del Guadalquivir.
España importa cantidades significativas de arroz procedente de terceros países que, en determinados años, han superado las........
