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No volvamos al silencio

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09.08.2026

El mayor peligro de cada denuncia pública de presunto acoso sexual está en que, cuando el ruido se apaga, cuando el escándalo desaparece, haya mujeres que decidan no hablar; que concluyan que el precio de denunciar sigue siendo demasiado alto.

Romper ese silencio ha tomado décadas. Durante años, muchas víctimas prefirieron callar porque sabían lo que les esperaba: dudas, señalamientos, preguntas sobre su vida privada y la sensación de que terminarían siendo ellas las juzgadas. Que hoy más personas se atrevan a hablar es el resultado de un cambio cultural construido con enorme esfuerzo y con el valor de quienes decidieron contar lo que les había pasado, aun sabiendo que serían cuestionadas.

Por eso conviene mirar cada caso con serenidad. Toda denuncia merece ser escuchada con respeto e investigada con rigor. Toda persona denunciada tiene derecho a defenderse y a que sea la Justicia la que establezca responsabilidades. Esas dos ideas........

© El País