La sospecha como otra clave de resistencia
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Podemos agregar a las premoniciones sobre el nuevo gobierno colombiano, que de entrada podríamos decir que de “colombiano” solo tendrá el apelativo, que pulirá su visión y condición de cipayo, perfeccionará su servilismo y tenderá alfombra rojo sangre a quienes, desde corolarios y estrategias de dominación de pueblos, se configuran como los patrones del ungido presidente. Estará al servicio incondicional de Estados Unidos y de sus cabezas visibles, Donald Trump y Marco Rubio.
Y no es que me lo haya dicho “Adela”, como corea el chachachá de Bobby Capó. Los hechos, el discurso, la actitud y en especial su facilidad para el arrodillamiento, así lo confirman. Si hoy el presidente de Venezuela se llama Donald Trump, no estamos muy lejos que en el país limítrofe también lo sea el burdo sujeto que pretende apoderarse de América Latina para que continúe siendo un tradicional solar del imperio.
Los hechos son tozudos. Y al mismo tiempo despiertan la sospecha. La realidad no puede velarse ni maquillarse con corbatas, zapatitos finos o pantalones ajustados. La sospecha ha sido un mecanismo para acceder al conocimiento, o, al menos, un punto de partida para buscarlo. Lo advirtió hace años........
