Decidí, decidir...
En política o lideras o secundas.
Parte del gobierno de Rodrigo Paz estuvo atrapado en lo que, recurriendo a Zavaleta, podríamos llamar los momentos burdos de la política, aquellos que no cambian mucho: errores, contradicciones y una realidad que devoraba cualquier relato. La gasolina basura fue el ejemplo más evidente y doloroso. También la excesiva confianza en Fernando Cerimedo y sus tristes consecuencias.
Pero algo comenzó a cambiar. Apareció otro Rodrigo: Rodrigo el decidido. Entendió que un país que llegó al límite necesita decisiones capaces de cambiar el rumbo.
Decidió eliminar la subvención al diésel, aun conociendo el costo. Sincerar la ficción del dólar. Reducir el Estado. Comenzar a materializar el 50/50, avanzar con la Ley de Prediarios, cerrar o reorganizar empresas públicas deficitarias y, sobre todo, no rendirse después de 53 días de bloqueo y asfixia desde el Chapare.
Decidió reconstruir la cooperación internacional contra el narcotráfico, ingresar al Escudo de las Américas y restablecer la relación con la DEA. Y llegó un resultado contundente: Bolivia capturó a Sebastián Marset, uno de los narcotraficantes más buscados de la región, y lo trasladó a Estados Unidos.
El caso Mariaca puede ser todavía más trascendente. No solo por la caída del fiscal general y las gravísimas acusaciones que deberán probarse respetando el debido proceso. La verdadera decisión sería aprovechar esta ruptura........
