11 N: la agenda del país que trabaja
La imagen del desahucio de Maricarmen cambió el estado de ánimo y la conversación pública de nuestro país. Su fallecimiento nos ha conmocionado, sí, pero también ha dado pie a una imagen de resistencia de una persona y de dignidad de una comunidad. El mercado, implacable ante la vulnerabilidad de una anciana de 87 años, y la crueldad con la que tantos se refirieron a ella dan que pensar. Impresionan los niveles de sadismo que anidan en la mente de quienes tienen concepciones casi psicopáticas de la relación con el más débil o la más dependiente. La configuración moral de las nuevas formas de extrema derecha, hoy ya normalizadas culturalmente en sus ecosistemas mediáticos, es una degradación de época que apunta enormes riesgos.
Más allá de estas consideraciones, el conflicto en la calle llegó a convertirse en propuesta en el BOE. Dos reales decretos ley decayeron al no ser convalidados por la mayoría negativa que se ha configurado esta legislatura: PP, Vox y Junts. Las mismas fuerzas políticas responsables, sin ir más lejos, del rechazo a la reducción de la jornada laboral acordada entre el Gobierno y los sindicatos.
Tras el decaimiento de los “decretos Maricarmen”, desde CCOO hicimos un llamamiento para promover una movilización social de amplio espectro, ensanchando el espacio reivindicativo y aportándole una fuerte dimensión laboral. Por eso los sindicatos de clase hemos convocado una huelga general de 24 horas, en el marco de una movilización social más amplia en la que el acceso a una vivienda digna tendrá un papel protagonista. Se trata de hilvanar los problemas concretos que hoy condicionan la vida de millones de personas: los salarios, los precios y la vivienda.
Vayamos por partes, porque conviene afinar algunos análisis. Soy consciente de que toca apelar a la movilización y quizás no sea el mejor momento de distraer con otras cuestiones, pero creo que conviene caracterizar bien las cosas.
Los precios, los salarios y la vivienda tienen una ligazón evidente, pues determinan la capacidad real de la clase trabajadora de llevar una vida digna, pero se están moviendo en dinámicas distintas.
Sobre el empleo conviene no replicar mensajes que viene patrocinando la derecha económica, política y mediática sin descanso en los últimos años. Una cosa es reconocer que en España sigue habiendo demasiado empleo mal pagado y de baja calidad, y otra cosa es no analizar los cambios que se están produciendo en este ámbito. Hemos sido el país con más desempleo y más desempleo juvenil de Europa desde hace décadas. El principal factor competitivo de la economía fueron los bajos salarios desde los años 60. ¿Esta lacra ha desaparecido de nuestro país totalmente? Es obvio que no.
Pero conviene no perder de vista que nunca ha habido más gente trabajando en España que actualmente. La evolución de nuestra demografía y nuestra economía hace factible alcanzar el pleno empleo en pocos años, lo que contribuirá a reforzar el poder de negociación de la clase trabajadora, y especialmente de una juventud que tendrá la mayor capacidad de reivindicación salarial de las últimas generaciones. La histórica creación de........
