Ni hijos ni futuro: la juventud alemana se plantea emigrar
Alemania: entre el deseo de tener hijos y la realidad en tiempos de crisis múltiples. Hijos, sí; pero no ahora. Los jóvenes alemanes se enfrentan a amenazas y retos contradictorios. Sin conductores de transporte público ni enfermeras. Alemania, sin hijos, se quedará sin servicios sistémicamente relevantes, mientras la generación joven carga con el envejecimiento galopante de la población. El cambio demográfico machaca oficios básicos de la economía. La jubilación de la población durante los próximos 10 años afectará sobre todo a los servicios fundamentales del día a día. Casi el 30% de los trabajadores de los 21 oficios y profesiones clasificados como sistémicos tiene más de 55 años. Los jóvenes cargan con doble peso: el del envejecimiento y el de la mayor dimensión del Estado social.
Entre 1992 y 2024 el gasto social ha aumentado un 60%, debido sobre todo a las partidas de pensiones y sanidad. “Más del 80% del incremento de los gastos sociales se debe a las funciones de vejez y enfermedad”, dice la investigadora Emelie Höslinger, del Instituto Ifo de Múnich. Según su colega en el Ifo, Lilly Fischer, autora del estudio Evolución del Estado de bienestar entre 1992 y 2024, “el Estado social crece estructuralmente a causa del cambio demográfico, lo que sucede a expensas de la generación joven”. Y también en Alemania los adultos jóvenes son cada vez más desiguales por patrimonio. El ascenso social es difícil porque depende de la clase social de los padres. Gran parte de su patrimonio procede de herencias y donaciones, lo que incrementa la desigualdad. Se enfrentan al reto de elevados costes de vida y de vivienda, mientras los sueldos reales se estancan.........
