Los actores del octubrismo no han cambiado nada
Estamos conmemorando un nuevo aniversario de este triste momento que marcó el comienzo de los hechos violentos cuyo objetivo era derrocar al gobierno democráticamente electo de Sebastián Piñera y comenzar la demolición de nuestras instituciones republicanas, en pos del objetivo revolucionario final de un cambio de régimen. Lo que sus planificadores tenían claro es que esto se lograba apelando a “todas las formas de lucha” y respondiendo a una alianza muy amplia en la que cada parte cumplía un papel afín a su ubicación política, pero en perfecta sintonía.
Es así como vimos la violencia más dura en las manifestaciones callejeras de Chile, a un presidente del Senado reivindicando el parlamentarismo de facto y una marcha teatralmente pacifista, apoyada de forma indirecta por altos funcionarios del gobierno en ejercicio que la alabaron y le dieron respaldo numérico a un falso millón de asistentes.
Las distancias para lograr la defenestración del gobierno fueron cortas, diez minutos para lograr llegar a La Moneda para la vanguardia de la asonada y solo seis votos en una de las acusaciones constitucionales contra el mandatario.
Pero los hechos de octubre de 2019 no tienen como únicos responsables a los políticos de izquierda; inmensas........
