Un maestro a fuego lento
La final de Shanghái ofrecía varias certezas antes incluso de arrancar. La más obvia era que un español iba a levantar el trofeo. Sí o sí. Pero esa evidencia deparaba una consecuencia de mayor altura: sin Carlos Alcaraz en escena, el vencedor de este partido, Rafa Jódar o Alejandro Davidovich, iba a tener el honor de conquistar el único de los nueve Masters 1.000 que quedaba pendiente para el tenis español. Fue Davidovich.
Luego había otra certeza en juego, más personal: el ganador, fuera quien fuera, se iba a convertir en maestro por primera vez en su carrera. Los dos contendientes habían ganado Grand Slams en categoría júnior:........
