El precio de querer controlarlo todo
Vivimos en una época obsesionada con el control. Queremos controlar el futuro, las emociones, los resultados, las relaciones, el cuerpo, el tiempo y hasta la manera en que los demás deberían comportarse.
Creemos, equivocadamente, que entre más controlemos, más seguros estaremos.
Pero en mi práctica como psiquiatra he visto una paradoja dolorosa: muchas personas no sufren por falta de control, sino precisamente por exceso de este.
Quieren anticiparlo todo. Preverlo todo. Corregirlo todo. Evitar cualquier error, cualquier pérdida, cualquier decepción. Y, sin darse cuenta, convierten su mente en un estado permanente de vigilancia.
La ansiedad, en el fondo, muchas veces no es otra cosa que una guerra contra la........
