La odisea de la gente de a pie
Existe una medida de la ciudad que difícilmente aparece en los indicadores oficiales como las horas que sus ciudadanos pierden intentando llegar a donde necesitan. Es una medida silenciosa, pero profundamente humana. La conoce quien sale de casa cuando todavía no amanece, camina varias cuadras, espera un transporte que no llega, cambia de vehículo y finalmente alcanza su destino agotado. Esa experiencia no siempre aparece en las cifras de movilidad, pero sí deja huella en la vida de miles de personas. Allí se encuentra la verdadera odisea de la gente de a pie.
El deterioro o las limitaciones del transporte público no afectan a todos de la misma manera. Quien posee alternativas puede cambiar de medio, modificar el horario o asumir un costo adicional. Los que dependen del transporte........
