No solo estómago e intestino: tres zonas corporales redescubiertas que cambian cómo entendemos la nutrición
Cuando pensamos en nutrición, casi siempre imaginamos los mismos protagonistas: boca, estómago, intestino, hígado, páncreas y, quizá, microbiota. Sin embargo, el cuerpo humano no funciona por compartimentos aislados. Comer no es solo introducir alimento en un tubo digestivo, sino también salivar, tragar, transportar, distribuir líquidos, activar defensas, mover grasas por la linfa, comunicar tejidos y sostener órganos.
En los últimos años, tres estructuras han despertado especial interés: las glándulas salivales tubariales, el intersticio y el mesenterio. Las tres tienen algo en común: actúan como zonas de interfaz, conectando alimentación, hidratación, absorción, transporte, inmunidad y metabolismo.
Las glándulas tubariales: comer también depende de tragar bien
En 2021, se describieron mediante técnicas de imagen unas estructuras glandulares situadas en la parte posterior de la nasofaringe –cerca de la región donde se abre la trompa de Eustaquio– que no encajaban con las descripciones anatómicas clásicas.
En realidad, las glándulas salivales tubariales no digieren grasas, no absorben aminoácidos y no regulan la glucosa, pero pueden tener importancia en algo mucho más básico: mantener húmeda y lubricada una zona clave para tragar, más allá de la boca.
La saliva ayuda a formar el bolo alimenticio, facilita la deglución, participa en el gusto, protege mucosas y contribuye a las primeras fases de la........
