El momento DeepSeek de los semiconductores
En enero de 2025, DeepSeek demostró que la restricción puede ser un algoritmo de diseño. Sin acceso a los mejores chips de Nvidia, entrenó un modelo de frontera por una fracción del costo; y borró $600.000 millones de Nvidia en un día. No compitió en la misma curva. Cambiaron la curva.
Dieciséis meses después, He Tingbo —presidenta de HiSilicon, la “reina de los chips” de China— subió al escenario del IEEE en Shanghái y propuso hacerle lo mismo a la ley más famosa de la tecnología. No anunció una máquina. Anunció una ley: la Ley Tau.
El cambio de variable. La Ley de Moore optimiza el espacio: encoger el transistor, imprimir más fino, pagarle a ASML $400 millones por máquina. La Ley Tau optimiza el tiempo: comprime el retardo de la señal (τ) doblando la lógica en pisos verticales. Rascacielos en vez de suburbios. Su implementación —LogicFolding— reclama para el Kirin 2026 densidad al nivel del 3 nm de TSMC ( 53.5 %, 238 millones de transistores por mm²) y el 41 % menos consumo. Sin un solo paso de litografía EUV.
La matemática es elegante: el retardo crece con el cuadrado de la distancia. Recorta el 30 % de cableado y ganas el 51 % en tiempo. Un recorte lineal compra una ganancia cuadrática. Ahí vive todo el truco.
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