Cuba: dignidad, no castigo
Hay temas que no admiten tibieza. Cuba es uno de ellos. No por consigna ni por nostalgia, sino por una cuestión elemental de dignidad, de historia compartida y de solidaridad entre pueblos. Lo que hoy vuelve a ponerse sobre la mesa no es un debate ideológico: es el uso del castigo económico como instrumento de presión política.
La amenaza de imponer aranceles de hasta 100% a los países que suministren petróleo a Cuba confirma una lógica de fuerza: convertir el comercio en arma y la asfixia económica en método. No es una discusión técnica ni de mercado; es coerción abierta. Y sus efectos no recaen sobre gobiernos abstractos, sino sobre la vida cotidiana de millones de personas.
En ese contexto, la postura del gobierno mexicano ha sido clara y responsable. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reiteró principios que no son nuevos, pero sí cada vez más necesarios: la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, el rechazo a cualquier acción que provoque una crisis humanitaria y la apuesta por la vía diplomática. México dialoga; no confronta. Pero tampoco normaliza el castigo colectivo.
Los datos........
