La metamorfosis de los partidos mexicanos
El caso Sinaloa ha dejado de ser solamente el problema político y judicial de un gobernador cuestionado para convertirse en una prueba de autoridad dentro del partido gobernante. Debajo del reciente episodio aparece una fractura potencialmente mucho más profunda. Morena comienza a enfrentar el problema inevitable de todos los movimientos fundados alrededor de un líder carismático.
En política, los partidos rara vez mueren de un día para otro. Primero se transforman. Conservan el nombre, los colores, los estatutos y las oficinas, pero poco a poco cambian sus votantes, dirigentes, ideas, lenguaje, prioridades y razón de ser. Un día descubrimos que el partido sigue ahí, pero ya no es el mismo. Eso es precisamente lo que está ocurriendo en México.
Durante buena parte de nuestra transición democrática, el sistema político pudo explicarse mediante tres grandes partidos. El PRI representaba la larga tradición del régimen posrevolucionario; el PAN, la oposición democrática de inspiración humanista y liberal-conservadora; el PRD, la izquierda surgida de la ruptura del PRI y de distintas corrientes socialistas. Competían, negociaban y se combatían. Pero cada uno tenía una identidad reconocible. Ese mundo desapareció.
La elección de 2018 fue mucho más que una alternancia presidencial. Después de la de 2024, estamos presenciando una metamorfosis general del sistema partidista mexicano. No solamente cambió el partido dominante. Cambiaron todos.
De representar a ganar
La ciencia política lleva décadas estudiando estas transformaciones. En 1966, Otto Kirchheimer acuñó el concepto de catch-all party: el partido “atrapalotodo”. Observó que los grandes partidos europeos comenzaban a reducir su carga ideológica, debilitaban su relación con militantes y organizaciones sociales y trataban de conquistar electores de procedencias cada vez más diversas. El partido dejaba de ser una comunidad de creyentes para convertirse, crecientemente, en una maquinaria para conseguir votos.
Décadas después, Richard Katz y Peter Mair propusieron otra mutación: el “partido cartel”. Cuando los partidos pierden militantes y raíces sociales, explicaron, pueden acercarse cada vez más al Estado y utilizar sus recursos y posiciones institucionales para asegurar su supervivencia. La frontera entre partido, gobierno y Estado comienza entonces a volverse problemática.
Peter Mair llevaría la preocupación todavía más lejos en Ruling the Void. Su argumento central resulta inquietantemente contemporáneo: los partidos pueden dejar progresivamente de representar a la sociedad para convertirse fundamentalmente en organizaciones dedicadas a gobernarla. Estas teorías ayudan a mirar a México con otros ojos.
Morena: de movimiento a sistema
La metamorfosis más espectacular es la de Morena. Nació como movimiento alrededor de Andrés Manuel López Obrador, obtuvo su registro........
