¡Cesó la horrible noche!
Hace una semana la carrera más colosal por la Presidencia de la República de la historia de nuestro país terminó. ¡Cesó la horrible noche y el sol regresó a iluminar nuestro país, una vez más! En una Colombia marcada por la violencia y la polarización, el Tigre, Abelardo De La Espriella, representando el fervor popular de un país cansado de Gustavo Petro y revirtiendo la balanza política hacia la derecha, se coronó como presidente de la República, derrotando al candidato de Petro por un margen minúsculo, brindándonos unas elecciones de infarto. El perdedor, Iván Cepeda, de extrema izquierda, demostró que le quedó grande el rol de reemplazar al actual presidente, debido a su falta de carisma y supuestos nexos con criminales. Su derrota en las urnas es la consecuencia de una pésima campaña, completamente desabrida, a pesar de la ayuda del Gobierno. Es así como esta columna brinda una reflexión de dicha elección y un análisis del futuro que enfrenta el Tigre en una Colombia libre de la extrema izquierda.
Lo primero que debemos analizar son los mensajes y tácticas de ambas campañas. La estrategia del Tigre, Abelardo De La Espriella, desde el minuto uno, era la ganadora, ya que apostaba por convertirse en un outsider que no representaba ni a la política oficialista o al patriotismo radical. Sus estrategias no cambiaron desde su estruendosa victoria en primera vuelta, ya que continuó........
