Hijos de Perra, o la película de perros que no es precisamente sobre perros
Con un título bastante llamativo y un inicio capaz de tocar fibras sensibles, sobre todo si eres amante de esos compañeros de cuatro patas que siempre salen a olfatearte cuando llegas a cualquier lugar, “Hijos de Perra” engaña al espectador durante apenas unos minutos. Parece la típica historia tierna sobre la amistad entre perros... hasta que decide recordarte que está muy lejos de ser una película familiar.
Otras reseñas de Julián Zambrano: Lo bueno y lo no tan chévere de Spider-Man: brand new day
Con un humor fuerte, ácido y completamente adulto, la cinta rompe desde el principio con cualquier expectativa de ternura. Sin embargo, detrás de todas las groserías y los chistes irreverentes, termina escondiendo una historia mucho más humana de lo que aparenta.
Acompañaremos a cuatro perros conscientes del mundo que habitan. Cuatro animales con realidades muy distintas que conviven en una ciudad cualquiera, recorriendo calles iguales a las que nosotros transitamos todos los días y en las que, muchas veces, ignoramos a quienes viven en ellas.
Uno de esos ignorados es Reggie, un Border Terrier que, para desgracia suya, responde más al nombre de “Mierda” que al que realmente le corresponde. Su dueño lo ha convencido de que todo el maltrato que recibe es una muestra de cariño, una idea tan absurda como tristemente real para muchas personas que permanecen en relaciones donde nunca........
