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Cuenta la leyenda: Brasil era pequeñito

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17.12.2025

El Tratado de Tordesillas. Orellana el Aventurero. El Tirano Aguirre. Los Bandeirantes. Los portuguesas captan a un Jesuita en el Orinoco. La comisión de límites. La soberanía no se negocia. Hoy reconocemos que Brasil, con sus 8.5 millones de kilómetros cuadrados, es el gigante de América del Sur. Pero no siempre fue así. Hace 300 años era menor que nuestra gobernación de Trinidad y Guayana, que abarcaba, según los papeles, el espacio entre el Orinoco y el Amazonas hasta el Atlántico, y que llegaba a las cercanías de Santa Fe de Bogotá por Occidente. Lo que nosotros perdimos por el Sur, ellos lo ganaron por el Norte. 𝐋𝐚 𝐛𝐫𝐨𝐦𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐭𝐫𝐚𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐓𝐨𝐫𝐝𝐞𝐬𝐢𝐥𝐥𝐚𝐬 Los reyes de España y de Portugal, escarmentados por haber tenido que pagar demasiado oro al santísimo Padre y a sus piadosísimos cardenales para conseguir ventajas en materia de límites, decidieron en 1494 olvidarse de las Bulas Pontificias y negociar entre ellos como personas adultas. El resultado fue el Tratado de Tordesillas, por el que Portugal podría llegar hasta 370 leguas al occidente de Cabo Verde. Y Castilla descubriría y poseería lo que estuviese mas allá. Por lo tanto, el límite quedaría en el meridiano de 47 grados con 31. O sea, dese la boca oriental del Amazonas hasta un poco más al sur que Sao Paulo. Todo el río Amazonas quedaba en la parte de Castilla.

𝐃𝐞𝐬𝐜𝐮𝐛𝐫𝐢𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐥𝐚 𝐠𝐚𝐧𝐚

Vicente Yáñez Pinzón, fue el primer español que llegó al Brasil. Reconoció las principales bocas del Amazonas y le pareció que allí encontraría mucha agua y poco oro. En 1500, un vecino del pueblo de Palos, llamado Diego Lepe, llegó de nuevo al Amazonas, comprobó que el río era inmenso, pero de cosas sin valor alguno (¿) y se regresó a España pasando por Paria. Ese mismo año, el portugués Pedro Álvarez Cabral, que debía ir a la India por el cabo de Nueva Esperanza, queriendo o sin querer llegó a la parte de Brasil que correspondía a su país, y tomó posesión en nombre de su rey. Pero no encontró nada interesante entre los 18 y 20 grados de latitud Sur y siguió su viaje a la India. Al parecer, había llegado arrastrado por una tempestad. Y lo peor fue que otra tempestad le hundió cuatro naves antes de llegar al sur de África, se puede decir que fueron descubridores de “mala gana”.

𝐎𝐫𝐞𝐥𝐥𝐚𝐧𝐚, “𝐄𝐥 𝐀𝐯𝐞𝐧𝐭𝐮𝐫𝐞𝐫𝐨”

Francisco de Orellana, tenía 16 años cuando andaba en búsqueda de aventureros por América Central. Buscaba un paso hacia el océano Pacifico, no lo encontró. pero le dijeron que las mejores aventuras estaban en Perú, y ahí se fue a los 22 años para reforzar las huestes de Pizarro. Y a los 27 años funda Santiago de Guayaquil. Se aburre como nunca en aquella paz y sosiego. Cuando se entera de que Gonzalo de Pizarro va a descubrir El Dorado y las tierras de la canela hacia el Oriente, se ofrece para acompañarle en 1541, cuando tenía 30 años de edad y 14 de aventuras. Recuerden que para esa época no existían mapas ni guías turísticas. Nadie sabía que encontraría en el otro lado de la cordillera de los Andes. Pero averiguaron muy pronto que no había comida, – aquellos hombres eran resistentes y atrevidos como nadie. Pero necesitaban comer de vez en cuando. Eran 300 bocas hambrientas de aventureros desesperados. En los primeros afluentes del Amazonas construyeron un bergantín para que un destacamento explorara 40 leguas. Allí iba Orellana como jefe. Si el no encontraba comida la expedición había fracasado.

𝐋𝐚 𝐠𝐫𝐚𝐧 𝐚𝐯𝐞𝐧𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐥........

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