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Ahí el Ágora: Ovejas o hijos (Parte I)

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12.05.2026

Opinión.- Hay un regalo gratuito, una misericordia que procede de arriba, que solo Dios nos regala por amor. Es la herencia familiar con su linaje, pero también con su ADN, por eso nos identificamos. La sucesión paternal y de familia la entrega Dios, por su Espíritu. El hijo de Dios comienza a ver quién es y cuáles son sus prerrogativas acá en la tierra como persona natural y espiritual, pero la oveja no identifica aún, porque su visión es corta.


Sin embargo, la oveja (espiritual), inicialmente, o en sus primeras etapas, depende más solo del protectorado y alimento. El hijo sigue siendo oveja con la diferencia que ha aprendido que hay una identidad y le pertenece. Una oveja, en su etapa cero (0) demanda la mayor atención, incluso de un exclusivo, si es posible, amamantamiento.

 

El hijo de Dios sabe que hubo una adopción divina, y por cuanto es adoptado por el Espíritu; una vez en la posición de hijo o hija viene el deseo de conocer al Padre en la intimidad, en los hijos aflora la madurez que lo lleva al nivel de echar mano a su herencia y salir del estado pasivo que normalmente lo tiene una oveja.

 

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios...”. Bien, el Espíritu Santo es quien nos guía a tener un........

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