Reformar la educación, imperativo del nuevo Gobierno
El Despachador de Hadera sentenció: “La ciudad más limpia es la que menos se ensucia; antes que combatir los efectos de los problemas, se debe erradicar la causa de ellos. El subdesarrollo no es la falta de recursos y tecnología, es la falta de educación de la población”.
Aunque resulte reiterativo, debo insistir en que, si bien las primeras acciones del nuevo Gobierno deben estar orientadas a: restituir el orden, la seguridad y la gobernabilidad en todo el territorio; recomponer las finanzas públicas; reducir el tamaño del Estado; acometer una reforma fiscal que provoque expansión económica y avance social; abaratar y democratizar el crédito; recuperar la inversión extranjera; estimular el empleo; reducir la informalidad, y; ejecutar una política de inversión en obras de infraestructura con alto impacto social, no se puede ignorar que, lo que la nación requiere para marchar hacia el desarrollo, es una transformación social, y esta solo se logra en el mediano y largo plazo mediante la Educación.
Pero mientras que en Colombia no se modifique el contenido de la Educación, será imposible que se eleve el nivel cultural de su población y que mejore su conducta, quedando condenada a que el sistema educativo le siga impartiendo conocimientos predominantemente teóricos, desvinculados de la realidad cotidiana y de escasa aplicación práctica, y, peor, que siga siendo rebaño de algunos fletadores de turbas que la adoctrinan desde los establecimientos de educación pública.
La mayor........
