Cumplir con la accesibilidad no siempre significa incluir
En los últimos años hemos avanzado mucho cuando hablamos de accesibilidad y discapacidad. Cada vez vemos más espacios que incorporan rampas, pictogramas, zonas reservadas, intérpretes de lengua de signos, reducción de estímulos o determinadas adaptaciones para facilitar que las personas con discapacidad puedan acceder a actividades, eventos y servicios.
Y claro que todo esto es importante. Muy importante. Durante demasiado tiempo ni siquiera se tuvo en cuenta que había personas que directamente no podían entrar, entender lo que estaba ocurriendo o disfrutar de determinados espacios. Que hoy hablemos de accesibilidad y que las administraciones empiecen a incorporarla de manera habitual es un avance que debemos reconocer.
Pero creo que también ha llegado el momento de hacernos otra pregunta: ¿es suficiente?
Porque a veces tengo la sensación de que hemos empezado a confundir accesibilidad con inclusión y, aunque están relacionadas, no son exactamente lo mismo. Podemos poner una rampa y conseguir que una persona con movilidad reducida entre en un espacio, pero después tendremos que preguntarnos si puede utilizar el baño, desplazarse........
