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27 de agosto: el día que el mar guardó cuatro vidas de Lanzarote

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27.08.2026

El 27 de agosto de 1998, Lanzarote continuaba con su ritmo habitual de finales de verano. Nadie podía imaginar que, a pocas millas de la costa, el mar estaba a punto de convertirse en escenario de una tragedia que todavía hoy forma parte de la historia reciente de la isla. 

Hay tardes que parecen destinadas a no dejar huella. El verano avanza, las calles mantienen su actividad, los turistas disfrutan de la isla y el aeropuerto continúa con su habitual movimiento de llegadas y salidas. 

Pero aquella tarde del 27 de agosto de 1998, algo cambió. 

Una pequeña avioneta que había salido del aeropuerto de Lanzarote para realizar un vuelo turístico sobre la isla no regresaría a tierra. 

A bordo viajaban cuatro personas. 

Las cuatro murieron. 

Han pasado 28 años, pero aquel accidente continúa siendo una de las páginas más dolorosas de la historia reciente de Lanzarote. El propio Plan de Emergencias Insular lo identifica como el siniestro aéreo más grave ocurrido en la isla. 

Un vuelo sobre Lanzarote

La aeronave era una Cessna FR 172 J, matrícula EC-CYG. La investigación oficial la identificó con el expediente A-42/98. 

Había partido para realizar un vuelo turístico por Lanzarote. 

A bordo se encontraban el piloto, José Antonio Roca-Rey Ruiz Tapiador, de 40 años, y tres pasajeros: Azucena Ruiz Mancebo, María Ángeles López García y José Javier Viana López. 

Habían sobrevolado la isla y, después de contemplar desde el aire algunos de sus paisajes volcánicos, emprendieron el regreso al aeropuerto. 

Era el final de un vuelo turístico. 

Pero no sería el final que nadie esperaba. 

Las últimas comunicaciones

La documentación judicial permite reconstruir los últimos momentos. 

A las 19.11 horas, el piloto contactó con la torre de control de Lanzarote para solicitar instrucciones para incorporarse al circuito de tránsito y aterrizar. 

La aeronave recibió instrucciones para incorporarse al tramo correspondiente de la pista. En aquel momento existía tráfico aéreo en las proximidades del aeropuerto. 

La avioneta debía mantener la separación correspondiente y ajustar su aproximación.

Después llegó el silencio. 

La comunicación con la Cessna se perdió y la aeronave terminó precipitándose al mar durante su aproximación al aeropuerto de Guacimeta. 

El accidente quedó........

© La Voz de Lanzarote