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Medias verdades del “sinceramiento” presupuestal del gobierno de Abelardo

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03.09.2026

El gobierno de Abelardo de la Espriella presentó su presupuesto como un ejercicio para “sincerar las cuentas”, pero el ejercicio no es del todo sincero.

El “sinceramiento” ha sido la manera para explicar por qué un gobierno que predicó la reducción del Estado en campaña presentó un presupuesto más alto que el que había dejado el gobierno de Gustavo Petro.

Muchos de los economistas que criticaban el abultado gasto estatal en el gobierno Petro han comprado el argumento. Los mercados internacionales de acreedores han sido menos generosos y eso se ve en que aumentó el costo de la deuda colombiana.

El “sinceramiento” está localizado en seis rubros que explican el aumento de $60 billones de pesos entre el proyecto de Presupuesto General de la Nación que envió Petro al Congreso y el de De la Espriella. La Silla Vacía analizó cada uno para determinar realmente qué tan obligado estaba el gobierno a incluir nuevos gastos y qué tanto es gasto nuevo que se pudo haber cortado y no lo fue.

La conclusión es que hay de ambas cosas. La mitad del aumento corresponde a gastos que en efecto estaban subestimados en el presupuesto de Petro, por ejemplo, no contemplaba el aumento del salario de los funcionarios públicos. La otra mitad es un gran aumento en el servicio de deuda que no tiene en cuenta las herramientas que tiene el Ministerio de Hacienda para reducirla.

Los rubros del “sinceramiento”

El argumento del sinceramiento no es nuevo. El último que lo usó fue Germán Ávila, el exministro de Hacienda de Petro, cuando presentó un presupuesto que rompía la regla fiscal.

En el primer presupuesto de De la Espriella, el gasto pasó de $575 billones a $635 billones. El aumento de $60 billones está, según el documento llamado “Presupuesto de la Verdad”, en rubros “desfinanciados” y repartidos así:

– $6,5 billones en pensiones que no calculaba pagar el gobierno Petro.

– $2 billones en plata para el sistema de salud.

– $4,5 billones en salarios de funcionarios públicos.

– $700 mil millones para las universidades públicas.

– $9,6 billones en plata para el fondo que subsidia los precios de los combustibles (Fepc).

– Y $37 billones en pagos de deuda “derivado de la estrategia irresponsable de endeudamiento del gobierno pasado”.

En el mismo comunicado afirman que ese es un punto de partida que se reducirá con una ley de rescate fiscal que permitiría bajar el déficit de 9,4%, el dato del presupuesto actual, a 7,2%.

De esos rubros, cuatro son en realidad gastos que el gobierno Petro escondió por congelamientos, trucos contables y problemas de cálculo. La deuda es más un cálculo de cuánto tocaría pagar si no se hace nada, es decir, dejar guardada la motosierra para después. Y el de salud, sencillamente, no aparece.

La subida de deuda es inercia más que sinceramiento

“Lo que realmente incrementa es el servicio de la deuda. El funcionamiento aumenta 7,3%. Y lo que disminuye es la inversión, como el 3%”, dice Mariana Matamoros, investigadora de política fiscal de Dejusticia.

De la diferencia de $60 billones, $37........

© La Silla Vacía