Y mientras tanto. Ni de izquierda, ni derecha
Hay una distorsión que Colombia no termina de resolver: que la coincidencia ideológica justifica, por sí misma, la selección de los funcionarios públicos, sin tener en cuenta sus capacidades, experiencia o conocimiento. Es un error costoso: hospitales sin medicamentos, contratos sin ejecutar e instituciones al servicio de sus directivos, no de los ciudadanos. Quien entra al servicio público no puede ser neófito ni aprender sobre la marcha. Debe ser un experto y su compromiso servir a todos los colombianos. También a quienes votaron diferente.
El gobierno que termina el 7 de agosto dejó una demostración dolorosa cuando ese principio se ignora. Los criterios de selección fueron, con demasiada frecuencia, la lealtad ideológica y la cercanía política. El resultado: entidades capturadas, proyectos........
