La revolución de la abundancia
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Padre e hijo lloraron al verse en el hospital psiquiátrico. 15 años tenía Ismael cuando tuvo que ver a su viejo nuevamente ingresado en ese cuarto acompañado de dos enfermeros que lo traían de una sesión de electrochoques. Aún aturdido, lo reconoció y el llanto fue la respuesta a su saludo. Durante un buen rato no podría hablar, le explicaron. Ismael vio en ese paciente tan cercano a él una imagen que podría ser su propio futuro. Aquella escena era en sí misma una pregunta frente a él.
¿Qué podía hacer para no terminar siendo como su padre? Habló con Dios. Le pidió que lo........
