Una habitación con cinco esquinas
Recuerdo todas las esquinas de la habitación, donde el polvo se había instalado como si alrededor no hubiese un rincón más confortable.
Mi habitación tenía cinco esquinas.
Una más que todas las habitaciones que yo había conocido antes.
La esquina extra sucedió, supongo, por culpa del mal día de un arquitecto. De alguien que no quería ser arquitecto. Que terminó siendo, qué sé yo, guionista. Diseñador de ropa que nunca se pondría. Quizás fue por culpa del licor. O porque el plano se dobló justo por el vértice de la esquina de mi habitación.
Las casas (y las cosas) tienen eso: que a veces se terminan mal.
Recuerdo todas las fotos que empapelaban las paredes. Sabrina Spellman, The Edge. Ana y Otto. El celofán en........
