menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El efecto cobra

16 0
10.07.2026

Existe un persistente y peligroso vicio en el diseño de las políticas públicas: creer que la realidad se moldea con la fuerza de los buenos deseos. Algunos intelectuales y los caudillos mesiánicos suelen compartir una misma ceguera, una soberbia que les impide ver que los seres humanos responden a incentivos reales, no a las utopías de un decreto.

El problema radica en que este romanticismo es altamente contagioso. En las urnas, los ciudadanos —movidos por la empatía o la frustración— suelen dejarse seducir por discursos bienintencionados, eligiendo proyectos que prometen el paraíso, pero que, al ignorar la naturaleza humana y el pragmatismo de la calle, terminan agravando los problemas que juraron solucionar.

La historia universal está inundada de estos monumentos a la ingenuidad colectiva. El ejemplo más caricaturesco ocurrió en la India colonial, cuando las autoridades decidieron acabar con una plaga de cobras ofreciendo una recompensa........

© La Opinión