De «paseo militar» a guerra de desgaste de resultado incierto
El ataque a traición con alevosía y premeditación de EEUU e Israel contra Irán ha entrado en su décimo tercer día. Y parece razonable concluir que más allá de la niebla de la guerra y la propaganda de uno y otro bando, el dúo agresor, Trump y Netanyahu, no ha logrado sus principales objetivos bélicos: el cambio de régimen.
Instigados por Netanyahu, Trump y sus principales asesores -su yerno Jared Kushner y Steven Witkoff, ambos judíos sionistas acérrimos- apostaron que con un ataque furtivo de decapitación, bajo la cobertura de negociaciones falsas durante el Ramadán (el mes sagrado musulmán), desencadenarían una insurrección interna para derrocar al gobierno iraní. De esa manera, lograrían una victoria rápida (de 4 a 5 días, según la primera estimación de Trump) y evitarían cualquier represalia grave.
La realidad no ha salido exactamente como esperaban. Pese a las graves pérdidas en vidas e infraestructura crítica, el gobierno de Irán no capituló. Al contrario, ha contraatacado y ahora parece llevar la iniciativa. Tampoco se ha fragmentado ni se han levantado las masas contra el gobierno. Al revés, el pueblo mayoritario se ha unido y reunido en torno a la bandera y la defensa de la soberanía nacional. En resumen, EEUU e Israel acaban de dar una patada a un avispero. Sus partidarios celebran el asesinato a traición del ayatolá Alí Jamenei y los bombardeos de saturación de ciudades iraníes, como el que eliminó a 175 colegialas en Minab, impactadas por un misil Tomahawk,
Una primera constatación es que EEUU e Israel hicieron lo mismo que durante la llamada "Guerra de los 12 días" contra Irán de junio de 2025. Repitieron la táctica terrorista de "decapitación" que han llevado a cabo en numerosas ocasiones: con los negociadores de Hamás y Hezbolá; con científicos nucleares iraníes; con el presidente Nicolás Maduro en Venezuela, y con Ebrahim Raisi, el último presidente iraní que murió en un "accidente" de helicóptero en mayo de 2024.
La misma táctica que el aliado de EEUU, Ucrania, asesorado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), ha desplegado repetidamente contra generales rusos. El régimen sionista de Israel y su vasallo, EEUU -como solía señalar James Petras- han sido pioneros en este comportamiento ruin desde la Guerra Fría. Ahora han caído a un nuevo mínimo.
Otro elemento a valorar es que el éxito de una campaña militar no se mide por el número de bombas lanzadas y el número de personas asesinadas. Según esos criterios, EEUU ganó la guerra de Vietnam. La verdadera victoria se mide por el logro de los objetivos políticos. En este caso, el objetivo político último de la guerra de EEUU e Israel contra Irán es el cambio de régimen. Y como dice el observador geopolítico chino Hua Bin, Irán ganará siempre que sobreviva y desafíe el objetivo bélico de sus agresores.
En otras palabras, Irán no tiene que ganar, solo no perder. Además, a medida que la guerra se amplía para involucrar a todas las petro-dictaduras del Golfo Pérsico, se está convirtiendo en un conflicto prolongado. En este tipo de conflictos, ganar no solo depende de quién tiene la........
