Potencia política de la resistencia a los desahucios
Por Juan Roch , Bea P. de la Cuerda
El pasado miércoles 23 se ejecutó el desahucio de María del Carmen Abascal, conocida como Maricarmen, una mujer de 87 años que vivía desde hace décadas en una vivienda de alquiler. Se conocen de sobra los detalles del lanzamiento y la brutalidad que se ejerció sobre una mujer evidentemente vulnerable y sobre las personas que se agruparon con el Sindicato de Inquilinas para intentar evitarlo, pero lo que aún no tenemos claro es la dimensión de su impacto social y político.
Que el caso sacude toda la política en el Estado español es algo de lo que no cabe duda; la cuestión es no tanto eso como prever y valorar las derivadas que esa sacudida pueda tener. La derecha, que se ve a sí misma dirigida al poder a través del desgaste del gobierno, ve esto como una piedra en el camino porque desvía la agenda de los escándalos que los jueces y el propio PSOE le facilitan cada día. Su papel al servicio de las clases dominantes y el capital no les permite moverse con agilidad en un caso como este, en el que no tienen más margen que defender a los grandes tenedores mientras tratan de evitar que se les asocie con la inhumanidad del lanzamiento de una anciana. La cuadratura del círculo que tratan de realizar los dirigentes del Partido Popular parecería difícil si no fuera porque el foco está sobre la esfera progresista, que tiene el reto, aún mayor, de explicar por qué tras ocho años de gobierno no ha podido ofrecer ninguna solución ante una catástrofe social anunciada. Su verborrea discursiva, descontrolada desde que en el gobierno Sánchez con Podemos hablaban sin pudor del gobierno más progresista de la historia, tampoco les ayuda. Estos días, en efecto, circulan imágenes de Sánchez afirmando que los desahucios se habían acabado y de ministras y dirigentes que han hecho de la vivienda una bandera que hoy no ha servido ni para detener el desahucio más brutal en años, mucho menos para meter mano seriamente al problema de la vivienda.
Como en 2008, cuando se abrió la gran crisis, es el movimiento social el que hace visible la tensión a la que están sometidas las clases populares y ofrece resistencia frente a un poder económico........
