AVE, cuando el problema está en el mantenimiento
Es especialmente grave conocer ahora que el incendio del AVE entre Madrid y Barcelona del 12 de octubre, que obligó a evacuar a 283 pasajeros y provocó interrupciones, cancelaciones y retrasos en uno de los corredores ferroviarios más importantes de España, podría no haber sido un accidente imprevisible para convertirse en un problema de mantenimiento del que ya existían advertencias. Y es muy comprometido porque el tren de alta velocidad, que hasta hace cuatro días era uno de los iconos de la transformación ferroviaria del siglo XX, ha pasado a convertirse en un verdadero suplicio para usuarios desde el accidente de Adamuz, en Córdoba, ocurrido este mes de enero de 2026 y que implicó a dos trenes, un Iryo, que circulaba de Málaga a Madrid y descarriló, y un Alvia de Renfe, que hacía el trayecto entre Madrid y Huelva, y chocó con los vagones descarrilados del Iryo. En el caso de la línea entre Barcelona y Madrid, el inicio de la crisis del AVE hay que situarlo en 2022-2023, su agravamiento en 2024 y su consolidación como una crisis estructural de fiabilidad durante 2025 y 2026.
Miles de personas se han visto obligadas a abandonar el AVE porque no se sabe con precisión si va a acabar........
