El eterno discurso del mal perdedor
Si el sistema funciona cuando se gana, también funciona cuando se pierde. Dudar sin pruebas es desinformación. Lo demás es ruido.
Hay algo que ya raya en el absurdo. Es el mismo cuento cada semana. La misma retórica, los mismos señalamientos, las mismas advertencias apocalípticas y el mismo intento de mantener al país instalado en la confrontación permanente. ¿Cuál es la necesidad? ¿De verdad alguien cree que una nación puede avanzar si todos los lunes amanece con una nueva razón para desconfiar de sus propias instituciones?
Hay quienes parecen haberse acostumbrado a una extraña dependencia del conflicto. Si el ambiente se calma, lo agitan. Si la tensión disminuye, la reviven. Si el país intenta pasar la página, vuelven al mismo capítulo. Como si la confrontación fuera un combustible político inagotable. Pero sí se agota. Se agota la paciencia de los........
