‘¡Está temblando!’
Somos mamíferos de tierra, los humanos. Nos aferramos al suelo, como las cabras, y no recordamos nuestros orígenes acuosos en el vientre materno ni la sensación posterior de oscilar de brazo en brazo, antes de aprender a desplazarnos. Así como tienen que enseñarnos a nadar y a temer al fuego, y algunos vencemos el miedo de volar en aparatos inventados, está en nuestra naturaleza confiar en el terreno que pisamos.
La tierra es nuestro elemento y nuestra gran certeza: en ella plantamos, cosechamos y construimos nuestros proyectos. Por eso, cuando “se nos” mueve bajo los pies, no solo se derrumban muros y estructuras, sino que se resquebrajan las certezas que nos atan, aquí y ahora, a este planeta.
Al articular esa expresión, ¡está temblando!, logramos traer a la consciencia una sensación incierta de vértigo que, en el primer instante, parece individual. Y aunque al comienzo reaccionemos activando funciones esenciales de supervivencia que nos conectan a los reptiles, somos también animales de lenguaje, los........
